Hacia este oriente

Publicado el 2012/07/01 en Escritura

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Volviendo a la fuente 2010El año dos mil diez fue para mí muy importante.

Fue el año en que conocí amigos muy queridos, tomé decisiones nutritivas para mi vida , me reconecté conmigo mismo y aprendí de nuevo a amarme, a respetarme, a quererme.

En el centro de todo este proceso estuvo “El Taller“.

Son dos palabras.

Dos palabras que para mí significan todo.

Significan dolor, miedo, expectativa, ganas de escapar, de esconderse, alegría, amigos, amigas, felicidad, llanto, expansión, hermosura, emoción, belleza, cercanía, regocijo, abrir los brazos en toda su extensión para que entre lo que entre y salga lo que salga.

Significan decir “Si”.

Significan: Yo!

Y significan: Tu!

Esta primera canción la compuse al terminar esa etapa del proceso, la primera etapa.

Me costó mucho agarrarle la onda a la canción. Fue la primera que hice con guitarra ya saliendo completamente del rap. Mi primera composición en guitarra.

Lupa Inversa

Sinceramente no recuerdo cuando ni por qué escribí este segundo tema.

Es un aspecto de mi vida del cual emocionalmente me echo para un lado y que a la vez, creativamente me gusta mucho.

Cuando estoy bajoneado, con rabia, sintiendo que quiero mandarlo todo a la chucha y me pongo a escribir, salen buenas cosas y mi energía decanta. Si no lo hago y no hago nada más, me quedo con un zapallo en la garganta.

Dos

El dos mil once fue un lindísimo año para mi.

En el verano fui a Chillan, a la montaña.

Cada vez que estoy allá y siento el aire fresco, el clima, el verde por todos lados y el silencio, es un regalo.

Egote

Ale UnoPRO Artesanía Rivera UruguayMi querido amigo Juan Pablo hace tiempo me estaba invitando a salir a viajar junto con la Ale, su pareja.

Yo estaba estudiando música. Receloso. No me convencía mucho.

El dos mil diez me había comprado una bicicleta y usado mucho. Por lo menos dos veces por semana salía a recorrer Santiago, a conocer, a disfrutar de mi energía y fuerza llevándome a donde quiera que fuese.

Una noche que estaba bicicleteando como a las una de la madrugada por la Avda. Santa María, sintiendo el viento, mi cuerpo activo, y el olor de la noche me dije: “Esto es. Realmente esto es. Quiero conocer, quiero cosas nuevas.”

Sobre la misma llamé a mis amigos y les dije que nos fuéramos.

Bienvenido para irte

San Luis ArgentinaLlegamos a Mendoza y de primera vez, dormimos en un hostel. Conocimos, caminamos, reimos, lloramos.

Fuimos a la plaza para empezar a entrar en el mundo artesano. Las primeras experiencias.

Salimos de Mendoza y a dedo llegamos a una bomba de bencina en la cual habíamos decidido dormir haciendo turnos. No estabamos en un barrio a todo cachete.

Después de un rato llego un tipo a llenar de “nafta” su moto con el que nos quedamos conversando. Al rato nos invitó a dormir a su casa.

Cenamos, conversamos, tomamos mate con él y su familia.

Personas acogedoras, entretenidas. No se si la dinámica de la casa era así pero después llegaron más familiares y éramos una gran mesa compartiendo. Dormimos en el suelo con nuestras amigas las cucarachas.

Un extracto de mi diario del siete de mayo:

“Al salir de la casa hicimos dedo hacia San Luis (donde estamos ahora).

Primero nos llevó un viejo en una camioneta Ford del año del pico la cual estaba hecha mierda. Él decía que estaba nueva. Conversamos de política y economía”

Después nos llevó “Gastón”, un veterinario. Conversamos sobre vacas, procesos ganaderos. Tomamos mate en el auto.

Nos dejó en un supermercado de San Luis y después de pura suerte llegamos a la plaza central (Pringles).”

Ahí conocimos a Luchito el artesano. Un gran amigo.

Me regaló mi armónica en Do mayor. Aún toco con ella.

San Luis… Sanluchito….

Sanluchito

Nos despedimos de San Luis, del Salto de la Moneda, del Potrero de los Funes, del Trapiche.

Tomamos la Ruta 7 para despues tomar la Ruta 8 hacia Rosario

Ruta 8

Ruta 8 Argentina Rio CuartoAntes de entrar a Rosario pasamos por Casilda.

Un lugar bello. Con personas muy acogedoras.

Estuvimos mas o menos una semana viviendo en un salón de la iglesia frente a las cuatro plazas.

Era un salón gigante, con un escenario, con sillas, mesas, baño. Eramos los reyes del mundo.

De Casilda nos tomamos un bus hacia Rosario. Llegamos a la ciudad.

Rosario… es un lugar donde me hubiera gustado estar más tiempo.

Respiraba libertad, juventud.

La costanera, las casas, las hermosas mujeres, dormir a pasos del Paraná y ver carpinchos.

Tomamos el tren a Buenos Aires. Dormí en el suelo.

En la mañana, sentados mas allá habían unos chilenos viajando también con unos argentinos. Tocaban la guitarra. Me fui para allá y canté canciones del flaco Spinetta, de Cerati, de Victor Jara.

En Capital nos prestaron un departamento en Palermo. Lindo lindo lindo.

Las calles anchas, la ciudad grande. Una vez mas al ritmo de vida rápido. Me gusta.

Fue cuando decidí que iba a empezar a viajar solo. Por qué? Porque sólo pensarlo me aterraba.

San Luis Argentina LuchitoDespués de unos días nos despedimos con el JP y la Ale. Me quedé una noche en la casa de un buen amigo mio y de mi familia y partí a la estación retiro rumbo a Gualeguaychú.

Ahí busqué donde dormir. Al final encontré una casa abandonada dentro de una como reserva. Cagao de frio.

Al otro día me fui a la plaza y los artesanos me recibieron con los brazos abiertos. Me dejaron poner mis cosas en un puesto con ellos.

No vendí nada pero comí pan con queso que me convidaron. Mate.

Esa noche vi una obra de teatro que contaba sobre la esclavitud de los negros en esas tierras. Muy linda.

Al terminar la obra una de las actrices y su marido (con quienes compartí la mesa de artesanía) me invitaron a su casa a dormir, cenar pizza y conversar. Bello.

De ahí me pasé a Fray Bentos.

Llegué un domingo y estuvo muy lindo ver cómo gran parte del pueblo tomaba mate en la rambla, conversando animadamente.

Buenos Aires Argentina UnderSeguro que yo con mi guitarra y mi mochila cargada de cuestiones parecía un bicho raro, estuve ahí un rato y después me colé a un terreno que había con unos quinchos.

Era propiedad privada. Me hice pasar por psicólogo con el cuidador para que no pensara que le iba a robar todo y me invitó a comer papas fritas y a conversar.

Al otro día dormí en otra casa abandonada pero el “dueño” era un traficante buena onda. No de esos lujosos.

Me contaba que ahora solo quería traficar marihuana y cocaína porque la pasta base le hace mal a la gente. Yo encontraba que estaba súper bien.

Le improvisé un par de canciones diciendo que era un traficante y que lo iba a atrapar la policía. La pasamos bien. Se cagaba de la risa.

Partí a Paysandú donde conseguí alojamiento en un refugio de gente con problemas de violencia doméstica.

También me hice pasar por psicólogo y le dije a la encargada que estaba conduciendo una investigación y agarró papa. Me decia:

“Ahh! Ahora entiendo por qué sentía tanta resistencia en la entrevista (que me hizo al entrar) “colega”. Ahora entiendo todo”
Estuvé ahí hasta que me echaron. Supongo que la jefa se empezó a enojar cuando yo traficaba sal (por que se la quitaban a la gente) o no hacía mucho caso a las reglas.

Un día me llama y me dice:

Llueve a cántaros Salto UruguayEvidentemente usted no es el perfil de persona que necesita estar en un refugio como este. Le voy a pedir que se vaya”.

Como yo no me quería ir altiro le dije: “Cuándo? Ahora?”

Ella: “Cuando usted lo estime conveniente”.

Yo: “Bueno si usted considera que mi estadía en este lugar es una amenaza para su posición de autoridad yo me voy de inmediato”.

Me quedé tres días más.

Me fui para Salto. Estaba lloviendo inmensamente. Me pagué una noche en un hotel de media estrella.

De mi diario:

“Es como mágico todo esto. Recorriendo lugares y haciendo cosas diferentes con personas diferentes. De todas maneras mi sensación interna, aunque muy variable en la superficie, siento que en un nivel muy al fondo es única. Es como cuando siento que llevo una luz al centro del pecho que emana energía calurosa. Me gusta”

“Llegué hace unas horas. Acaba de parar de llover.

“Llovía a cántaros… llueve a cántaros”

Llueve a cántaros

Después de estar en Salto con el Dani y la Majo, dos lindos amigos con los cuales dormí en la mansión zapa (por zaparrastrosa) partí de nuevo.

En San Luis me dijeron que en Artigas podría encontrar amatistas. Así que mi siguiente parada fue esa.

Conseguí muchas amatistas. Un compadre hasta me invitó a ir a unas canteras a buscar piedras más grandes (geodas) pero me desanimé cuando lo vi fumando pasta en una lata la noche anterior en la fogata.

Al otro dia me fui echo una güea porque él estaba super entusiasmado de que fuéramos.

Ahí fue cuando llegué a Rivera desde el lado de Santana do Livramento y me encontré por arte de magia con la Ale y el JP.

Partí rumbo a Montevideo, donde tengo amigos que conocí desde la vez que estuve viviendo en Nicaragua con mi familia.

Una de las cosas más difíciles para mi era el soportar hacer dedo por muchas horas seguidas. Tenía libros, música y hacía artesanía. Pero solo. La frustración aveces era grande.

Nadie me lleva

Tacuarembó Uruguay StickerEn Tacuarembó pasé tres días durmiendo en una bomba de bencina esperando que algún camión me llevara a Montevideo. El baño de mujeres era mi pieza. Conversaba harto y tomaba mate.

Cuando llegué a Montevideo fue directo a Ciudad Vieja, donde finalmente me quedaría por varios meses.

El invierno en carpa no es muy amable. Después de estar una o dos semanas en la casa de un querido amigo uruguayo que conocí en Nicaragua me fui a vivir a un hostel (que en realidad funcionaba como pensión) y pagué el mes completo.

Trabajé esporádicamente haciendo cualquier cosa y también comiéndome la plata guardada que tenía hasta que decidí tocar guitarra en las micros.

El primer día me subí a cualquier micro, al bajarme me subí a cualquier otra. Después de un rato me bajé y no sabía donde cresta estaba. No importaba.

Donde

La vagancia me estaba matando.

Mi dieta se basaba en pan con tomate y ajo, además de mandarinas. Rara vez comía otra cosa. Bueno y el mate.

Por eso no tenía mayores gastos, me puse a tejer a crochet como vieja en invierno, estar en internet y alguna que otra cosa. Me decidí a trabajar como un ser humano.

El dueño del hostel donde vivía tenía un amigo que era jefe en una empresa dedicada a repartir gas licuado. En invierno contrataban gente porque es la fecha donde más gas se vende. Ahí me enchufé yo.

Trabaja que trabaja. Carga balones de gas. Todos los días contando los sábados levantando esas güeas que pesan como veintitrés kilos.

Había un personaje viviendo en el hostel que fumaba pastita, al tiempo de empezó a deberle plata a la gente hasta que lo echaron. El día que se fue era la final de la Copa América, jugaba Uruguay. Un domingo. Cuento corto, el tipo este al irse se llevó mi plata y mi pasaporte. Fué “El fomingo más entretenido del mundo“.

Acá

Graffiti Stencil Montevideo Ciudad ViejaPasó mucho tiempo hasta que escribiera de nuevo. Entre eso me cambié de casa dos veces porque en el hostel la convivencia se había vuelto insostenible para mi.

Creo que nunca había odiado tanto a alguien como para querer hacerle daño. Un real daño. Eso me pasó con un imbécil con el que vivía.

Sentía impotencia de no poder hacer nada porque era mucho más grande que yo y medio bruto, entonces capaz que lo ofendía y no entendiera lo que estaba pasando y me pegara.

Al final el día que me fui (como soy computín) dejé un programa que al reiniciar el computador le borraba toda su música. Una manera de validar mi rabia y no hacer tanto daño, porque dentro de todo, le robé la clave de su mail y le pude haber hecho bastante mas mal. Ni siquiera le revisé los mail, pero fue importante el sentir tanto rencor con una persona. Aprendí con eso.

Caí en la casa del Chili, un amigo en el barrio “La Mondiola”. Representa hip-hop real en la calle y fue muy amable conmigo. Entre sus batidos de fresas y mis panes con tomate, ajo y aceitunas no sé cual de los dos se alimentaba peor. Él es cocinero.

A modo de agradecimiento hice la página de su programa de radio en formato podcast “El Quinto Elemento Hiphop” y estuve trabajando bastante.

HipHop Uruguay Festival RapTe encargo las noches ca-ga-do de frio durmiendo ahí. Pero entre amigos.

Unas semanas más tarde me dí al éxodo otra vez y caí de nuevo en Ciudad Vieja. Ahora en el “Green Hostel”, donde trabajé de recepcionista y haciendo turnos por techo y desayuno. Hice muy lindas amistades en ese lugar. Muchos uruguayos y gente de otros lugares del mundo que llegaban a pasar su estadía turística. Realmente mi estadía en ese lugar fue muy especial por los amigos que hice.

Ya estaba medio asentado. Trabajé haciendo la página del hostel y también la de Serpaj Uruguay.

En ese tiempo llegó al hostel el Gitano. Un amigo que conocí por mi hermano menor. Se podría decir que llegó a sacarme de Montevideo. Yo ya estaba chato de estar en el mismo lugar pero cómodo y empezamos a hacer planes para seguir viajando.

Con mis amigos de MVD Crew, quienes conocí en un campeonato de breakdance hicimos una canción. El Gitano se sumó al llegar.

Mi firma

Ya empezaba a sentir nostalgia por la ruta. Era raro escuchar al Gitano y el acento chileno después de tanto tiempo. Hicimos las maletas.

Te vay

Soñábamos con llegar a un paraíso donde pudiéramos vivir gratis, esto requería un río y un árbol con frutas. En Durazno lo encontramos.

Respirando la fogata. Respirando la ruta. Respirando el viaje una vez más.

Una noche nos pusimos a tocar en la fogata. El su trompe y yo mi guitarra.

Vamos

Puente Rio Uruguay MochileandoEstuvimos en “Paso de los Toros”.

Disfrutando de la carpa, del río, de la fogata.

Saqué un magister en cavenicolismo por encender fuego al dia siguiente de una noche de tormenta usando ramas mojadas. También me dieron un doctorado en ingeniería de la basura por hacer una parrilla con alambre de cerca (que me robé de un rancho) y alambre de cobre (robado del tendido eléctrico).

Pesqué por primera vez en mi vida usando un hilo de pescar y unos caracoles de río. Me comí mi presa como un campeón. La asé en mi parrilla hechiza.

Nos hicimos amigos de un pescador artesanal de por ahi. Un buen hombre. Nos daba un poco de susto.

Payasos Uruguay RiveraContaba de cómo vivió en Montevideo pero se fue porque era mucha la locura. Robaba, asaltaba, fumaba pasta base como contratado. Decía que evitaba ir a la ciudad de cualquier manera porque si iba se lo fumaba todo. Le creo.

Arribamos a Rivera. Yo ya conocía y nos fuimos directo a la plaza donde se ponen los artesanos. Ahora en vez de eso nos dedicamos más que nada a los malabares, ser payasos y reir con mis queridas amistades en “Villa el Descanso”. (Descanso significa hueveo)

Rivera es otra ciudad que me encanta. Está en la frontera con Brasil y para pasar de un país a otro sólo hay que cruzar una calle. La mezcla es muy linda.

Allá fué donde comencé a componer la última canción que hice. La terminé acá en Santiago a las pocas semanas de llegar. Feliz.

Volar

Antes de venirme, en Montevideo, conocí y me junté con un buen amigo. Santiago.

Nos conocimos por solo un día practicamente, pero hicimos de todo. Nos tomamos una cerveza, escribimos una cancion, conversamos y vimos unas murgas.

El otro dia me vine para Chile.

Palabra de aviador

Piernas

– nonameseichon. viajero intergalastico por el yuniverso haciendo la miusi a lo vivaldi
  • Antu Swami Dhyan Roberto

    Ta bonito el artículo (y) con tus andanzas, lo de los alambres robados no más un poco mal. Pushpa.