Celebración funeral Víctor Jara

Publicado el 2009/12/06 en Escritura

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El sábado en la madrugada me puse a ver Modern Times de Chaplin. Terminé de verla como a las cinco de la mañana y en la invitación de Facebook decía que la comitiva se reunía a las diez ante meridiano en la Plaza Brasil.

Puse el despertador a las nueve, me desperté a las nueve con veinte y partí sin desayunar para estar a la hora, tenía un poco de susto de llegar tarde y perderme algo.

En el metro todo normal, lleno como siempre. Me entretuve escuchando música y mirando caras con “pinta de ir al evento”.

Al bajarme en el metro Cumming empezó a aumentar mi emoción, gente con banderas, caras expectantes, ¿para donde es? ¡Sigamos a la gente! ¡Apúrate!

Mientras más me acercaba a la plaza, más gente se unía a la gran masa que iba a expresar su cariño por Victor.

Como fuí solo, a estar en el lugar empezé a llamar a amigos que pensé que podrían estar ahi, pero los que me respondieron estaban en sus casas. “No importa” me dije, no dejará de ser una linda aventura.

Funeral Victor Jara 1Empezé a darme vueltas, primero buscando algún árbol en el cual encaramarme para sacar algunas fotos, encontré unas vigas y me subí, el océano de personas conversando, otros tocando instrumentos, otros cantando y otros expectantes.

¡Coooompañero Victor Jara! … ¡Presente! … ¡Coooompañero Victor Jara! … ¡Presente! … ¡Coooompañero Victor Jara! … ¡Presente! … ¡Ahoraaaa! … ¡Y siempre! …

Siguió pasando el tiempo hasta que partimos. En primera instancia me quedé mucho rato al lado de unos músicos que andaban con zampoñas y una que otra percusión. Después fuí avanzando siguiendo en la búsqueda de lugares propicios para conseguir buenas tomas para la cámara. Me subí a rejas, ventanas, tarros de basura y demases, estaba entretenido.

Más adelante divisé a los que, en un principio, habían estado bien callados. Eran los vestidos de diablos rojos, y ahí fué cuando caí en trance.

Percusión, bronces y baile, mucho baile acompañado por una actitud teatral de personaje que hipnotizaba mi curiosidad.

¡Córrete! … ¡Me voy a comer a las guaguas! … Risas estridentes…

Empezaban las percusiones y con ellas a moverse los diablos, se sumaban los bronces y el baile estaba armado.

La fantasía en mi cabeza volvió a ser la de un niño al ver a estos personajes y el jolgorio en general. Me sentía en un estado de infinita imaginación, trasladado a otro mundo donde habían risas, temores y cualquier cosa podía pasar.

Después de el baile, los diablos se quedaban quietos, pero no estaban quietos, se sentía en el ambiente que algo estaban esperando, que algo tramaban y derrepente… ¡PAAAA! Empiezan a gritar y a correr para todos lados, encaramandose en la gente y agarrándoles el poto, asustándonos.

Era como un ritual.

¿Conocen a ese payaso que se pone a hacer música con un serrucho en la salida del metro Baquedano? Ahi estaba entremedio de los diablos con su nariz roja y su bigote. Me le acerqué y le dije: ¿Anday’ trayendo el serrucho ahí? “Si”, me dice. ¿Cómo estay’? Me pregunta.

En realidad no creo que me haya reconocido del metro, sólo lo he visto un par de veces y no pasa más allá del arqueo de cejas que debe hacerle a las miles de personas que pasan por esa estación, sin embargo, en ese grupo de los diablos con el payaso, me sentí “afirmado”.

Diablos RojosEntre diablo y diabla, una me llamó la atención. Era la forma en que se movía, entre sexy y maligna con la mirada profunda. Me la quedé mirando un rato y no apartó la vista, yo tampoco y en un principio, ella con su personaje, yo hize el mío. Un poco ridículo si.

Ella miraba fijo, yo abría bien los ojos y la miraba como psicópata con expresión de estar jugando. A veces me escondía. Una vez me fondié y me acerque bien lento hasta estar a cinco centímetros de ella, me preocupé de que sintiera una precencia a su lado para que volteara y lo hizo, se sorprendió por un segundo e inmediatamente volvió a su personaje, eso fue la raja.

La caravana avanzaba bajo el sol, si yo estaba cagado de calor, me imagino como iban los diablos bajo esa lana.

De arriba a abajo me movía sacando fotos y viendo otros grupos, de cuando en cuando volviendo a los diablos para la mirada psicópata a esta diabla.

En una pausa, le regalaron un chocolate y me sacó pica. Con gestos le dije que me diera y no lo hizo, me dijo que yo le diera uno a ella, jajajajaja.

Bueno, eso hize. Fui a un almacén, compré tres chocolates de diez pesos, dos para mi y uno para ella, se lo envolví en una hoja en la cual escribí la URL de esta página y esperé a otra pausa.

Harto rato se demoró en llegar la pausa asi que partí en busca de personajes y encontré dos más que me llamaron la atención; una mina vestida de muerte y un compadre andando en una bicicleta super alta con una guagua a cuestas. Me pregunto como se bajará sin hacerlo bruscamente para no pegarle a la guagua.

Caminamos y caminamos, llegó la pausa. Me estaba acercando a ella para entregarle el chocolate con el papel cuando otro diablo hizo sonar un pito. Hicieron un círculo, metieron un poco de ruido o dijeron algo, no me acuerdo y para mi sorpresa, ¡se sacaron las máscaras! Al tiro dirigí la mirada hacia la diabla y sentí como que se reventó un globo. Decepción.

No me mal entiendan, ella era muy linda. La decepción fué a causa de que sentí que se rompió el hechizo, desperté del trance de los diablos y me dió un poco de pena.

Me acerqué y me dijo algo asi como “Nos enamoramos bajo máscaras” , le encontré razón. Reflexioné que quizás yo no llevaba una máscara de algún material especial, si no que llevaba la psicológica de turno, pero eso es otro cuento.

Le dije que le tenía un regalo y le entregué el chocolate, ojalá se dé una vuelta por acá.

Siempre caminando, llevábamos como cuatro horas debajo de la estrella amarilla y ya estabamos en la calle Recoleta. Derrepente, me encontré en medio de dos grupos musicales y me sorprendió que estando a menos de dos metros, no se juntaran los dos grupos y empezaran a tocar juntos. ¿Dirá mucho eso sobre el grupo social al que pertenecemos?

funeral victor jara 2Se detuvo la caravana frente a un escenario y me hize camino entre la gente. En cierto punto no pude avanzar más pero derrepente aparecieron unas personas atrás mio que estaban llevando una corona de flores. Me sentí como los hueones barsas que pasan rajao’ detrás de una ambulancia con la cual no tienen nada que ver para pasarse la roja pero no importa, llegué a segunda fila frente al escenario, más apretado que zapato de geisha, pero en segunda fila.

Un grupo de danza hizo una presentación con música de Victor, fué muy lindo. Lamentablemente no tengo fotos de ahi en adelante porque se me había acabado la batería de la cámara.

Ya llevábamos unas cinco horas caminando. La mezcla de calor, tabaco y nada en el estómago me propició un dolor de cabeza horrible asi que decidí irme para atrás.

Al llegar a atrás me di cuenta que estaba muy cansado, con hambre y sueño, opté por irme para la casa.

Victor, tu influencia siempre está presente.

¡Coooompañero Victor Jara! … ¡Presente!

noname.